DOSSIER MÉDICO SOBRE LA TRANSEXUALIDAD
MASCULINA
FALOPLASTIA
Hay muchos chicos que dado el alto coste de la faloplastia y la cuestionable
estética y funcionalidad sexual y urinaria optan por alternativas
como el realce de los genitales mediante piercings o la succión
(o pumping). El pumping es una técnica de succión en vacío
que sirve para aumentar el tamaño del clítoris (tanto si
se sigue tratamiento hormonal como si no se sigue), y consiste en mantener
el clítoris en succión unos minutos mediante una bomba de
aire e ir incrementando progresivamente el tiempo de succión. Se
recomienda no excederse en el tiempo para evitar problemas de falta de
riego sanguíneo, así como procurar succionar únicamente
el clítoris (hay que evitar succionar la vagina accidentalmente,
ya que es peligroso).
Las bombas se pueden encontrar en sexshops, aunque normalmente son de
un tamaño inadecuado, porque están destinadas a penes, más
que a micropenes. Si alguien está interesado en ello recomendamos
las siguientes webs:
http://www.bmeworld.com/clit2/HTML/articles.html
(no es un sitio trans)
http://www.koan.com/lbear/ (ver
articulo de Mike Hernández sobre el pumping)
Una vez extirpado el pecho y los ovarios, uno puede plantearse la faloplastia.
La cirugía plástica es la rama de la cirugía encargada
de realizar las reconstrucciones y construcciones de un pene. Cabe diferenciar
entre una reconstrucción y una construcción de un pene.
La primera reconstrucción de un pene fue descrita en 1936 (Bogoras),
aunque fue la faloplastia con colgajo tubular abdominal de Gillies el
punto de referencia durante varias décadas. En 1953 Goodwin y Scott
introdujeron una nueva técnica en dos tiempos tomando como zona
donante la piel escrotal ventral, aportando parte de sensibilidad al nuevo
pene. El uso de colgajos regionales y musculocutáneos redujo los
tiempos quirúrgicos y mejoró los resultados funcionales
y estéticos. Puckett fue pionero en el uso de prótesis de
pene asociadas a la reconstrucción de pene en un paciente transexual,
tomando como base un colgajo inguinal en 7 tiempos y añadiendo
el clítoris para aumentar la sensación erógena. La
era de la microcirugía permitió el uso de tejidos bien vascularizados
con mínimos defectos en las zonas donantes. En 1984 Chang y Hwang
describieron el uso del colgajo radial libre para la reconstrucción
del pene, dando una función semieréctil con cartílago
autólogo. Posteriormente, se introdujeron varias modificaciones,
destacando la anastomosis entre los nervios sensitivos del colgajo con
los nervios pudendos, que aportaba sensibilidad erógena al neofalo
y sensibilidad discriminativa, permitiendo la asociación de prótesis.
Actualmente hay dos técnicas, básicamente, para la formación
del pene: la metadoioplastia (o técnica del micropene) y la faloplastia
mediante colgajos:
1.- METADOIOPLASTIA O TÉCNICA DEL MICROPENE
Esta técnica a veces se llama inadecuadamente genitoplastia. Consiste
en liberar el clítoris (ya alargado por el efecto de la testosterona)
y construir una bolsa escrotal en donde se implantan los testículos
(prótesis de silicona). El clítoris ya liberado es el futuro
pene (o micropene), al cuál se realiza una reconstrucción
uretral para llevar la uretra hasta el nuevo glande permitiendo así
orinar en bipedestación (de pié). La extensión de
la uretra conlleva siempre posibles riesgos de infecciones y fístulas,
y por tanto, la posterior corrección de estas complicaciones que,
a veces, significa entrar en quirófano otra vez. No siempre es
posible la reconstrucción de los testículos en el mismo
tiempo quirúrgico.
La limitación de esta técnica está en el tamaño
del clítoris y de la cantidad de piel y tejido subcutáneo
que pueda liberarse. Es decir que el resultado, en cuanto a tamaño
por bueno que sea, siempre será el de un pene pequeño que
puede variar en posición de reposo (sin erección) entre
la mitad de un dedo meñique o en el mejor de los casos el tamaño
de un dedo pulgar, por lo que aunque si que pueda ser eréctil,
dado su pequeño tamaño difícilmente podrá
penetrar a tu pareja. Este clítoris conserva toda su inervación
y su poder erógeno, y por tanto, su capacidad orgásmica
original y su capacidad eréctil, si la intervención se ha
realizado correctamente.
Esta técnica suele ser más barata que una faloplastia. Su
precio oscila entre los 9.000/12.000€, aunque depende de muchos factores,
el precio final, por ejemplo que no hayan habido complicaciones, y que
hagan necesario un desembolso añadido. Si el canal vaginal permanece
intacto se puede optar más adelante por una faloplastia convencional.
La recuperación tras una intervención de este tipo es compleja,
y depende mucho de tu salud. Se aconseja dejar de fumar unos meses antes
de entrar en quirófano. Hay chicos que con 2 meses ya están
bien y otros necesitan más tiempo.
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2.-FALOPLASTIA POR COLGAJOS
Toda faloplastia debe conseguir unos genitales externos acordes al sexo
y que posean una función urinaria normal, es decir, una micción
en posición vertical, y una estimulación erógena
satisfactoria. Asimismo, debe poseer la capacidad de inclusión
de prótesis de pene para producir una erección suficiente.
Este tipo de faloplastia basa la realización del pene mediante
un colgajo (tejido de piel que se saca de una zona dadora y que sirve
para formar el nuevo pene). Existen dos tipos generales de faloplastias
(según el tipo de colgajo usado): las que usan tejidos pediculados
(locales o regionales) y las que usan tejidos a distancia. Estas últimas
son las que producen los resultados más satisfactorios.
2.1.-FALOPLASTIA CON COLGAJOS PEDICULADOS:
- Colgajos tubulares abdominales: La técnica original de Bogoras
fue mejorada por Gillies y cols. Consiste en utilizar un colgajo de piel
abdominal para reconstruir la neouretra que, a la vez, se incluye en otro
colgajo de piel abdominal, introduciendo el principio de "un tubo
dentro de otro tubo", asociando cartílago para dar rigidez.
Tomando como base dicho colgajo, otros autores añaden tiras de
fascia lata (Zenteno 1969) o costillas (Kluzak 1968) para mejorar la firmeza.
Sin embargo, ninguna de estas técnicas aporta sensibilidad al pene.
Otros inconvenientes de dichas técnicas son el gran número
de etapas necesarias y la alta morbilidad de la zona donante abdominal,
con el consiguiente incremento de cicatrices.
- Colgajos locales: Kaplan y cols. ( 1971) desarrollaron una técnica
en dos tiempos para la reconstrucción del pene, que permite la
inserción posterior de una prótesis. Se toma un colgajo
escrotal para la formación de la neouretra y un colgajo crural
que contiene las ramas femorales del nervio genitocrural formando la envoltura
externa y aportando, así, sensibilidad. Dos semanas más
tarde se levanta el colgajo crural y se suturan los bordes en la cara
ventral.
Hinderer (1974) describe una técnica de faloplastia en 4 tiempos.
En un primer tiempo, junto a la histerectomía y resección
del 1/3 superior de la vagina, se realiza la uretroplastia con un colgajo
alopécico de la cara interna del labio mayor izquierdo, aprovechando
los labios mayores y los bulbos vaginales para reconstruir la mitad distal
del falo. En un segundo tiempo (3 semanas), se crea con los labios menores,
mayores y los bulbos vaginales la parte proximal del neopene, marcando
dos colgajos glúteos para su uso en el siguiente tiempo. En el
tercer tiempo (2 semanas), se anastomosa la neouretra y el meato, se reseca
la vagina, se cubre el defecto y se refuerza el periné con los
colgajos glúteos. En un cuarto tiempo se introduce un implante
de pene y prótesis testiculares. Con esta técnica se obtienen
unos genitales sensibles y con capacidad para realizar el acto sexual
gracias al implante.
- Colgajos musculocutáneos: Orticoechea describió en 1972
una técnica para la reconstrucción del pene también
aplicable como técnica masculinizante en intersexos o transexualismo.
La técnica exige cinco tiempos operatorios. Se basa en un colgajo
musculocutáneo de recto interno del muslo, inervado por el nervio
obturador, que dará lugar a la envoltura externa. La neouretra
se forma a partir de la piel de la región inguinal contralateral.
La técnica de Rodrigo-Cucalón utiliza un colgajo musculocutáneo
del músculo recto abdominal con vascularización de base
distal. La neouretra se forma suturando el colgajo sobre sí mismo
una sonda de Foley. Se traslada el periné bajo el puente cutáneo
y se anastomosa al meato uretral. La piel externa se obtiene mediante
un colgajo inguinal que cubre el colgajo musculocutáneo. Se conserva
el clítoris en la base del neopene aportando, así, sensibilidad
erógena. En caso de insuficiente firmeza se puede añadir,
en segundo tiempo, un implante.
2.2.-FALOPLASTIA CON COLGAJOS A DISTANCIA:
Son, actualmente, las técnicas de elección. Permiten,
en un tiempo quirúrgico, la realización de un neopene que
posee la capacidad de ser sensible y de poder recibir prótesis
de pene. Dos son las técnicas que más se han desarrollado
y utilizado:
- Colgajo libre osteocutáneo de peroné: Posee la capacidad
de incluir un segmento de peroné lo cual provee al neopene de una
rigidez suficiente para poder realizar la penetración. No obstante,
ha caído en desuso debido a los problemas de resorción ósea,
decúbitos óseos y falta de sensibilidad adecuada.
- Colgajo fasciocutáneo antebraquial libre: Actualmente es el colgajo
de elección para la reconstrucción de un pene. Permite una
construcción, en un tiempo, de la continuidad de la uretra peneana
y la construcción de un falo y un glande con características
sensitivas de tipo erógeno.
El colgajo se diseña en el antebrazo sobre el pedículo de
la arteria radial y sus venas comitantes. En el colgajo se incluye el
nervio cutáneo antebraquial lateral y la vena cefálica.
Esta última se diseca hasta su unión con las venas comitantes
en el pliegue del codo para incluir, en una sola anastomosis, las redes
venosas superficial y profunda. Para conseguir un colgajo neurosensitivo
se realiza una neurorrafía terminoterminal con uno de los nervios
pudendos. Las anastomosis vasculares se realizan de manera termino-lateral
con los vasos femorales o bien termino-terminal con los vasos epigástricos
inferiores profundos. El diseño del colgajo se realiza sobre la
cara radial del antebrazo. Se fabrican dos tubos contiguos unidos entre
sí con un segmento desepitelizado. Uno de los tubos se sutura alrededor
de una sonda vesical y se entierra en el interior del segundo segmento,
creándose así la neouretra. El segundo segmento cutáneo
constituirá la cubierta externa del neofalo. En su zona distal,
un segmento de sección piramidal se cierra sobre sí mismo
y en su zona de sutura se conecta a la neouretra del colgajo uniéndose
a la cubierta cutánea externa del neofalo por un puente desepitelizado
que crea la ilusión de un pliegue balanoprepucial. Este segmento
distal de forma piramidal será el neoglande.
Una vez finalizada la fabricación del neofalo en el antebrazo,
los vasos son seccionados y el colgajo se fija en su nueva localización.
Se empieza realizando la sutura de la neouretra con la uretra nativa,
siguiendo a continuación con la sutura cutánea. Ésta
última se realiza de manera parcial para permitir la revascularización.
Llegados a este punto de la intervención, se realizan las microanastomósis
vasculares y la neurorrafía. Una vez se ha conseguido la revascularización
con éxito, se procede al cierre definitivo de todas las heridas.
La zona dadora del colgajo antebraquial se cierra con un injerto de piel
de espesor parcial. Durante la intervención se coloca un catéter
vesical suprapúbico que, junto a la sonda Foley, se retira al final
de la segunda semana postoperatoria después de realizar un uretrograma
retrógado.
Los cuidados postoperatorios son iniciados en la fase perioperatoria.
La antibioterapia preoperatoria es continuada durante la cirugía
y durante la primera semana. Se realiza una nueva dosis previa a la retirada
de la sonda vesical. El paciente recibe un protocolo de revascularización
que incluye: dieta exenta de café, te, chocolates y otros excitantes;
100 mg. de aspirina oral diarios; inmovilización durante los 3
primeros días del postoperatorio; macromoléculas intravenosas
durante 5 días; y control de la temperatura ambiental.
Existen otros métodos de faloplastia, en desarrollo experimental
y clínico en el Hospital Universitario de Groningen (Holanda),
incluyen la combinación de colgajos pediculados y libres y la prefabricación
con la ayuda de expansión tisular.
La tendencia actual, como bien se ha dicho, es realizar la faloplastia
con colgajos libres, anastomosados (unidos) con microcirugía. Una
de las faloplastias con colgajo libre radial (o sea, un Colgajo fasciocutáneo
antebraquial libre) más conocidas es el llamado colgajo chino o
de Shangai, de la que existen diversas variaciones. Puede realizarse en
un tiempo quirúrgico o en varios, y los resultados pueden ser muy
variables. Su precio es muy elevado, difícil de situarse por debajo
de los 15.000 €, aunque se puede llegar a pedir 2 o 3 veces más,
aunque un mayor precio no significa una cirugía mejor.
En general este tipo de faloplastia por colgajos, da como resultado un
pene de tamaño normal (longitud 12-18 cm. y diámetro 3-4
cm.), pero con limitaciones fisiológicas. A nivel general, toda
faloplastia comprende varias etapas, según la técnica empleada
y el paciente:
1) Para conseguir el alargamiento de la uretra femenina se levanta un
colgajo de la pared vaginal anterior, que se extiende hasta el clítoris
para crear una salida más anterior del chorro urinario. Después
del alargamiento de la uretra y posteriormente del cierre de la vagina
(colpectomía), la orina es derivada con un tubo suprapúbico,
dejando una sonda uretral colocada durante un lapso de 14 a 21 días.
Cuando se extrae la sonda uretral y el paciente puede orinar se retira
el tubo suprapúbico.
2) Para la construcción del falo existen varias técnicas,
que consisten básicamente en enrollar en forma de salchicha un
trozo de piel de las ingles, y masa muscular de la parte interna del muslo,
del brazo o del abdomen (zona dadora) y que posteriormente se implanta
en la zona púbica.
En el hombre el pene está suspendido de la cresta del pubis, mientras
que el clítoris se encuentra desplazado hacia abajo y atrás.
Se procede a llevar el pene a su posición normal, por lo tanto,
se levanta un colgajo en la piel de la zona donde habrá de implantarse
la estructura fálica y lo transponemos sobre la superficie inferior
del tallo del clítoris. Los nervios cutáneos (del nuevo
pene) pueden ser unidos en el nervio dorsal del clítoris o con
el nervio pudendo. Estos nervios receptores proporcionan una mayor recuperación
de la sensibilidad erógena. Con todo, el color y la textura de
la piel del colgajo no es el de un pene normal (aunque es posible pigmentarlo).
3) La uretra es evaluada al cabo de un tiempo. Si muestra una buena permeabilidad
el paciente se convierte en candidato para la colocación de una
prótesis testicular (de silicona), y formación de la bolsa
donde se ubicarán a partir del cierre de los labios mayores y la
vulva, si así lo desea. Las prótesis testiculares se implantan
a través de una incisión inguinal. Si existe alguna duda
acerca de la permeabilidad de la uretra (fístulas) se debe retrasar
la colocación de las prótesis testiculares hasta que ese
problema este resuelto. El nuevo pene así reconstruido es de buen
tamaño y permite orinar en bipedestación (de pié),
pero todavía no es sensible, no es eréctil y no produce
por sí solo orgasmos.
4) Después de un período de un año se puede probar
la sensibilidad erógena. Si el paciente muestra sensibilidad adecuada
en el colgajo fálico y tiene una buena uretra se puede considerar
la colocación de una prótesis eréctil (prótesis
de acrílico y silicona usadas para el tratamiento de la impotencia,
o prótesis con un diseño hidráulico para la erección
y relajación). Aunque parezca relativamente simple, esto resulta
muy dificultoso.
Después de cada tiempo quirúrgico el paciente permanece
en el hospital sometido a la administración de antibióticos
de amplio espectro durante un lapso por lo menos de 72 horas. Durante
2 o 3 semanas más sigue con los antibióticos. A pesar de
la adopción de estas medidas, la erosión y la infección
tardía constituyen un auténtico problema. Transcurridos
unos 2 años, el nuevo pene tiene ya buen aspecto, es sensible y
eréctil. Hay mucha controversia en cuánto a los resultados.
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ESQUEMA DE UNA FALOPLASTIA POR COLGAJO LIBRE RADIAL
prótesis de pene
La cirugía reconstructiva y constructiva del pene ha buscado siempre
el lograr un órgano eréctil y funcional. Actualmente, y
en la mayoría de las ocasiones, el mejor resultado funcional se
obtiene mediante la inserción de una prótesis de pene.
Las prótesis de pene se clasifican en 2 grandes categorías:
las maleables o semirígidas y las inflables. Las prótesis
maleables están formadas por silicona (goma) y politetrafluoroetileno
(PTFE). Las prótesis inflables a demanda están formadas
por 1, 2 o 3 cilindros según su tipo. Las prótesis de 2
piezas contienen una combinación de bomba/ reservorio escrotal,
mientras que las de 3 piezas mantienen separadas la bomba escrotal y el
reservorio (suprapúbico). Las prótesis de pene de uso comercial
actual no contienen gel de silicona.
En la elección del dispositivo apropiado influyen 3 condicionantes:
las preferencias del paciente, el coste del dispositivo y las preferencias
del cirujano. Las ventajas de los dispositivos semirígidos son
su colocación más fácil y su bajo coste; su principal
inconveniente es su rigidez permanente, lo que las hace relativamente
incómodas. Los dispositivos con 3 piezas dan una flaccidez y rigidez
semejantes a las naturales, pero contienen múltiples dispositivos
que exigen una técnica quirúrgica más laboriosa y
aumentan el riesgo de complicaciones. A pesar de ello, son los implantes
más solicitados por los pacientes.
La elección de la técnica de inserción de la prótesis
dependerá de la técnica de construcción del pene
elegida (condicionada por las nuevas estructuras anatómicas creadas)
y del momento de su inserción (inmediata o diferida).
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Prótesis de pene
Semirígidas:
AMS 600 y 650 (maleables)
Mentor © maleables
Acu-form
Curvadas:
Duraphase
Inflables:
Una pieza: Dynaflex
Dos piezas: Mark II (mentor ©), Ambicor (AMS)
Tres piezas: Alpha I (mentor ©), CXM-Ultrex (AMS)
(AMS = American Medical Sistems)
Tipos de prótesis de pene.
4.- COMPLICACIONES
Dada la complejidad y los múltiples procedimientos empleados en
esta cirugía, las complicaciones vendrán determinadas por
el tipo de cirugía empleada.
Complicaciones generales:
Al ser cirugías de larga duración se debe tener en consideración
el uso de profilaxis antitrombótica y antibiótica pre y
postoperatoria, quedando a elección del equipo reconstructor su
indicación. En este tema la literatura médica es muy diversa,
sin embargo existe amplio consenso en la utilización de profilaxis
antibiótica si se realiza implante de material protésico.
Complicaciones específicas:
Las complicaciones que se producen más frecuentemente son las relacionadas
con el tracto urinario y con las prótesis de pene. La isquemia
(muerte del tejido) y la mala cicatrización de las anastomosis
(uniones) uretrales son las causas mas frecuentes de fístulas (unión
indebida) y estenosis (estrechamiento del conducto). Cuando se diseñan
los colgajos, se debe dar a la zona destinada a formar la neouretra la
mejor vascularización. Si se incluyen en dicha zona folículos
pilosos se pueden producir infecciones recurrentes, estenosis y fístulas
secundarias. Una correcta selección de las zonas donantes y la
electrólisis de los folículos pueden prevenir dicho problema.
Generalmente, las fístulas secundarias pueden ser corregidas mediante
colgajos locales (labios mayores o piel perineal). Simplificando, las
complicaciones post-operatorias más habituales en este tipo de
operaciones serían las siguientes:
- Infecciones.
- Hematomas y seromas, como resultado de problemas con el drenaje.
- Cicatrices hipertróficas.
- Cortedad o excesiva dimensión del pene.
- Estenosis o cierre de la uretra.
- Necrosis parcial (que puede comprometer la supervivencia del colgajo)
o total del colgajo, si no se
produce una correcta anastomosis (unión quirúrgica de dos
conductos para permitir el flujo
sanguíneo entre ambos), o bien del segmento cutáneo o muscular
del recto interno.
- Fístulas uretrocutáneas. Si se asocia con estenosis uretral
puede necesitarse una 2ª operación para
corregirse.
- Depresión postoperatoria.
- Suicidio o intentos de suicidio.
La correcta colocación de las prótesis de pene y su cobertura
con un colgajo bien vascularizado y sensible permitirá evitar la
más temida complicación en estos casos, que es, la extrusión
de la prótesis. Los implantes con un índice de extrusión
más alto son los rígidos, siendo las prótesis flexibles
de última generación mucho más adecuadas. Las complicaciones
mecánicas asociadas a las primeras prótesis empleadas (obstrucción
de reservorio, rotura) han sido superadas por los nuevos tipos. El uso
de otro tipo de implantes (hueso, cartílago) ha sido ya abandonado
por su temprana reabsorción y su pobre resultado funcional.
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Cicatriz resultante en el brazo tras una faloplastia por colgajo libre
radial.
Tanto la faloplastia como la metadoioplastia tienen ventajas e inconvenientes.
Debes de tener en cuenta que no se producirá nunca la eyaculación
por la uretra (aunque te hagan una faloplastia muy buena) y que la posibilidad
de obtener placer queda fuertemente limitada, en parte por el pequeño
tamaño del pene, con lo cual es imposible la penetración
(en la metadoioplastia), o bien por la falta/disminución de sensibilidad
de éste, al menos inicialmente (en el colgajo de Shangai).
Entre las desventajas del colgajo de Shangai (o de cualquier otra técnica
que use colgajos) se debe incluir la deformación que queda en el
sitio dador (sea éste el antebrazo, abdomen o muslo). Como inconveniente
menor, la cicatriz siempre es desagradable. También existe la posibilidad
de que pueda aparecer intolerancia al frío en la mano del brazo
dador (habitualmente el izquierdo, en los individuos diestros). Dado que
la piel del antebrazo es hirsuta, esto puede crear problemas cuando se
incluye en la reconstrucción uretral.
La técnica de faloplastia por colgajos requiere de diversos tiempos
quirúrgicos, y existen tantas técnicas que es difícil
exponer un caso tipo. Además, hasta que el pene no resulta totalmente
sensible y eréctil (siempre gracias a una prótesis eréctil)
puede transcurrir un largo período de tiempo, de más de
2-3 años si no ha habido complicaciones, y todo ha ido a la perfección.
Existen muchos tipos de prótesis eréctiles, pero éstas
habitualmente se diseñan pensando en pacientes no transexuales,
por ello, casi siempre dan problemas, más pronto o más tarde.
GRUP DE TRANSSEXUALS MASCULINS DE BARCELONA (GTMB) Passatge Valeri Serra
23 bajos BARCELONA 08011 Tel. 93 453 41 25 mahftm@yahoo.com
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